MASAJE LINGAM PASO A PASO
1 En primer lugar, para llevar a cabo el masaje lingam, se debe crear unas condiciones adecuadas para la relajación. Se trata de conseguir un espacio cómodo y relajante que permita al receptor alcanzar el estado mental necesario para poder disfrutar plenamente y sumergirse en el torrente sensitivo que recorrerá su cuerpo durante el masaje.
2 Por ello son recomendables una iluminación tenue (por ejemplo, con velas), fragancias sutiles a la vez que evocadoras, y música o sonidos ambientales rítmicos y pausados.
3 Antes de empezar con el masaje, es recomendable también un baño o ducha relajante, que ayude a despejar la mente y a alcanzar un equilibrio que permita al hombre estar más receptivo.
4 Es recomendable que receptor y masajista estén desnudos para disfrutar de una experiencia única y potenciar al máximo las sensaciones del masaje.
5 El receptor adopta un papel pasivo en este tipo de masaje. Debe colocarse tumbado boca arriba, con la espalda recostada sobre cojines que eleven el torso y la cabeza, de forma que tenga acceso visual a todo el masaje. Sus piernas deben estar bien separadas y ligeramente flexionadas, adoptando así una posición cómoda y que exponga los genitales, en actitud de apertura y entrega absoluta.
6 La respiración debe ser consciente, de forma profunda y pausada, y es fundamental para alcanzar la deseada relajación y conexión con las sensaciones.
7 El masaje lingam es un proceso que lleva su tiempo, y debe respetarse. Es imprescindible emplear el tiempo necesario para conseguir poderosas sensaciones que recorran todo el cuerpo a través de los canales por donde fluye y se distribuye la energía vital, los nadis.
8 El masaje debe empezar por piernas y muslos, recorriendo después el abdomen y el pecho con movimientos lentos y presiones variadas, en un preludio relajante que precede al contacto con el lingam del hombre.
9 Seguidamente, la masajista aplicará aceite aromático o lubricante sobre el lingam y los testículos, y masajeará delicadamente el escroto y los testículos del hombre.
10 A continuación, se centrará en masajear el perineo y el hueso púbico a la vez que se inicia el masaje en el lingam propiamente dicho. Se recorrerá de abajo a arriba, variando la presión y la velocidad de los movimientos. La masajista alternará sus manos para sujetar la base del pene al tiempo que lo recorre, primero de forma ascendente repetidas veces, y a continuación en sentido inverso.
11 Finalmente, la masajista masajeará la cabeza del lingam con movimientos circulares, alternando presiones una vez más.
12 Con el objetivo de prolongar al máximo el placer y canalizar toda esa energía sexual generada en una sucesión de subidas y bajadas, la masajista disminuirá o interrumpirá el contacto cuando el hombre sienta necesidad de eyacular.
13 Por último, mientras se continúa masajeando el lingam, el masaje se centrará en el punto sagrado, situado en el centro del perineo. Aumentar la presión sobre este punto si se acerca el momento de la eyaculación, constituye una técnica muy efectiva para postergar y prolongar el éxtasis.
14 Si el hombre decide eyacular, debe mantener la respiración profunda para potenciar unas sensaciones que le permitirán experimentar nuevas cotas de placer, tras haber postergado el momento en sucesivas ocasiones.
