Mucho hemos oído hablar del sexo tántrico, pero en cambio, sabemos poco de él. Esta práctica sexual está llena de mitos y de falsas creencias. Por ejemplo, que sólo con que dos personas se miren a los ojos pueden tener un orgasmo, o que para practicarlo se requiere horas y horas, o que su único objetivo es retrasar la eyaculación. Incluso, en ocasiones, se confunde también con el Kamasutra. Sin embargo, nada o muy poco tiene que ver con todo esto.
“El objetivo fundamental del sexo tántrico es dejarse llevar por el placer", afirma Alicia Gallotti, escritora especialista en sexualidad y autora del libro Sexo y tantra. "La meta no es el orgasmo, sino la energía sexual que transmiten los dos cuerpos, aprender a disfrutar del sexo sin etiquetas, sin tabúes, sin presiones ni ansiedad. Disfrutar con libertad", añade esta especialista.
Actualmente, en nuestra sociedad, entendemos el sexo como si fuera una clase de gimnasia o como un examen que hay que pasar con buena nota,pero el sexo tántrico te enseña a olvidarte de todo esto. "Se aprende a prestar más atención a los besos, a las caricias, a las miradas, a disfrutar de una forma más paciente, más plena y consciente de toda la energía que sienten dos cuerpos en un acto sexual, a no centralizar todo en la búsqueda del orgasmo ni a tener que alcanzarlo rápido y desesperadamente. En general, sexo tántrico es potenciar los sentidos", insiste la escritora.
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