El término yoni proviene del sánscrito, y significa “templo sagrado”, y hace referencia a la vagina. En el mundo del tantra el yoni es venerado.
La palabra lingam hace referencia al organo sexual masculino.
En ciertos manuales de Arte siguen apareciendo aún los desnudos de los grandes escultores renacentistas con el órgano tapado por una hoja de parra colocada por los censores del Museo Vaticano. Exquisitas obras de la literatura india como el primitivo Kama Sutra (S. II) o el medieval Koka Sastra (S. XII) han sido por lo general publicadas y leídas en Occidente exclusivamente como manuales eróticos, cuando en realidad recogen la importancia que la filosofía hindú reconocía al cuerpo ?templo contenedor de todos los principios cósmicos? y a las relaciones sexuales, no sólo como actividad saludable y festiva, sino como un elevado modo de expresión humana, como un arte y una ciencia que, con estudio y práctica, permite utilizar la energía sexual consciente y creativamente. La obtención del equilibrio entre Shakti y Shiva, entre tierra y cielo, entre las fuerzas femenina y masculina, entre el yoni (simbolizado por la vulva y el clítoris) y el lingam (el organo masculino erecto), sirve así para alcanzar la experiencia trascendental de unidad e identidad entre los dos principios. La energía sexual y su comprensión profunda era también una de las bases del paganismo en general y de la cosmovisión vasca en particular. Algún vestigio nos ha llegado a través de la hermafrodita Mari y también en forma de megalitos,de enormes piedras “femeninas” montadas por piedras “masculinas” que, en algún valle pirenaico y por los años 30, el párroco mandó dinamitar para acabar con los ritos eróticos que en su derredor se seguían celebrando.
La palabra lingam hace referencia al organo sexual masculino.
En ciertos manuales de Arte siguen apareciendo aún los desnudos de los grandes escultores renacentistas con el órgano tapado por una hoja de parra colocada por los censores del Museo Vaticano. Exquisitas obras de la literatura india como el primitivo Kama Sutra (S. II) o el medieval Koka Sastra (S. XII) han sido por lo general publicadas y leídas en Occidente exclusivamente como manuales eróticos, cuando en realidad recogen la importancia que la filosofía hindú reconocía al cuerpo ?templo contenedor de todos los principios cósmicos? y a las relaciones sexuales, no sólo como actividad saludable y festiva, sino como un elevado modo de expresión humana, como un arte y una ciencia que, con estudio y práctica, permite utilizar la energía sexual consciente y creativamente. La obtención del equilibrio entre Shakti y Shiva, entre tierra y cielo, entre las fuerzas femenina y masculina, entre el yoni (simbolizado por la vulva y el clítoris) y el lingam (el organo masculino erecto), sirve así para alcanzar la experiencia trascendental de unidad e identidad entre los dos principios. La energía sexual y su comprensión profunda era también una de las bases del paganismo en general y de la cosmovisión vasca en particular. Algún vestigio nos ha llegado a través de la hermafrodita Mari y también en forma de megalitos,de enormes piedras “femeninas” montadas por piedras “masculinas” que, en algún valle pirenaico y por los años 30, el párroco mandó dinamitar para acabar con los ritos eróticos que en su derredor se seguían celebrando.
